AromaCosmética: Hidratar la piel: qué hacen humectantes, emolientes y oclusivos.

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miércoles, 4 de noviembre de 2026

Hidratar la piel: qué hacen humectantes, emolientes y oclusivos.

 Cómo hidrata una crema y cómo se hidrata la propia piel

¿Qué es la piel? Un órgano. Y como cualquier órgano, ¿qué necesita para mantenerse vivo y funcionar correctamente? Nutrientes y oxígeno. ¿Y de dónde proceden? Los nutrientes, de la alimentación; el oxígeno, fundamentalmente, de la respiración. Ambos llegan a la piel a través de la sangre.

Pero la piel tiene una particularidad que la diferencia de la mayoría de nuestros órganos internos: podemos actuar directamente sobre ella desde el exterior. Y ahí entra la cosmética. Mediante productos adecuadamente formulados podemos mejorar la hidratación, reforzar la función barrera, protegerla frente a determinadas agresiones externas y mejorar su aspecto y algunas de sus condiciones fisiológicas.

Por tanto, el buen funcionamiento de la piel depende fundamentalmente de los procesos fisiológicos internos del organismo, mientras que los cuidados cosméticos externos contribuyen a mantener y mejorar su estado y apariencia. Es como un coche: podemos tener un motor perfectamente cuidado y una carrocería deteriorada, o una carrocería impecable y un motor en mal estado. Una buena alimentación y un organismo saludable son fundamentales, pero no garantizan el mejor aspecto exterior; los cuidados cosméticos también importan para mantener la piel hidratada, protegida y en buenas condiciones.

¿Qué es una crema hidratante?

Es un producto formulado para ayudar a la piel a conservar su hidratación, principalmente mediante ingredientes que retienen el agua y reducen su pérdida. Para lograrlo suele combinar tres tipos de ingredientes:

1. Humectantes: captan y retienen agua

Son moléculas higroscópicas que captan y retienen agua, ayudando a mantener hidratado el estrato córneo.

•      En cosmética: glicerina, urea… Esta agua procede principalmente de las capas cutáneas más profundas y, según las condiciones ambientales, también puede captarse algo del entorno.

•      En la piel: lo hace principalmente el factor natural de hidratación (NMF), formado por aminoácidos libres, PCA, urea, lactatos y otras sustancias hidrosolubles presentes en los corneocitos.

2. Emolientes: suavizan y flexibilizan

Suavizan la piel, mejoran su flexibilidad y contribuyen a lubricar y proteger la superficie cutánea.

•      En cosmética: aceites, mantecas y otras sustancias grasas que mejoran la suavidad del estrato córneo, porque rellenan pequeñas irregularidades y espacios entre los corneocitos, alisando la superficie y mejorando su flexibilidad. Según su composición, también pueden contribuir al mantenimiento de la barrera: por ejemplo, el ácido linoleico participa en la formación de determinadas ceramidas, esenciales para la función barrera y para limitar la pérdida transepidérmica de agua (TEWL).

•      En la piel: intervienen dos grupos lipídicos distintos:

–      Lípidos intercelulares del estrato córneo (ceramidas, colesterol y ácidos grasos libres), producidos a partir de lípidos sintetizados y procesados por los queratinocitos: organizan la barrera cutánea.

–      Lípidos del sebo (triacilgliceroles y sus productos de hidrólisis, ésteres de cera, escualeno y ácidos grasos libres), secretados por las glándulas sebáceas: lubrican y suavizan la superficie.

3. Oclusivos: reducen la pérdida de agua

Reducen la pérdida transepidérmica de agua (TEWL) al dificultar su salida hacia el exterior.

•      En cosmética: determinadas ceras, grasas y otros ingredientes oclusivos forman una película hidrófoba superficial que limita la evaporación del agua.

•      En la piel: el sebo forma una película lipídica superficial con una contribución protectora y un efecto limitado sobre la TEWL. La principal protección fisiológica frente a la pérdida de agua es la barrera estructural de lípidos intercelulares del estrato córneo, junto con los corneocitos. Este mecanismo no es una oclusión superficial: es la propia función barrera de la epidermis.

En resumen: hidratar la piel no consiste simplemente en aportarle agua, sino también en favorecer su retención y evitar que se pierda en exceso (la TEWL merece su propio capítulo).


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