AromaCosmética: noviembre 2026

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miércoles, 4 de noviembre de 2026

¿Nutre una crema «nutritiva»? Penetración cutánea, transdérmicos y crema de noche

 Qué significa «nutritiva», hasta dónde conviene que penetren los activos y si importa aplicarla de noche

En el artículo anterior vimos cómo hidrata una crema: con humectantes, emolientes y oclusivos. Ahora toca otro gran clásico de la cosmética: lo «nutritivo». Recordemos que la piel es un órgano que recibe nutrientes y oxígeno a través de la circulación sanguínea.

¿Qué es una crema nutritiva? ¿Realmente alimenta la piel?

En cosmética, una crema nutritiva es, generalmente, un producto rico en lípidos (aceites vegetales, mantecas…) que ayudan a suavizar la piel, mejorar su función barrera y reducir la pérdida de agua. Pero eso no significa que alimenten las células de la piel, como sí hacen los nutrientes que llegan por la sangre. «Nutritiva» es una denominación cosmética tradicional, no una medida objetiva del aporte de nutrientes, y no debe confundirse con la nutrición fisiológica.

Un matiz científico importante: determinados ingredientes cosméticos, como algunas vitaminas, sí pueden penetrar en la piel y participar en procesos celulares. Por tanto, no debemos afirmar que la piel no pueda aprovechar sustancias aplicadas desde el exterior.

•      Crema nutritiva: generalmente contiene lípidos (aceites, mantecas y otros emolientes) que suavizan la piel, reducen la pérdida de agua y refuerzan su función barrera.

•      Ungüento: suele tener mayor proporción de grasas y un efecto más oclusivo, por lo que reduce con más eficacia la pérdida de agua. Pero eso no significa que nutra más las células.

•      Nutrientes: algunos componentes aplicados tópicamente pueden penetrar en la piel y participar en procesos biológicos, pero eso no equivale a la nutrición que proporciona la sangre.

La diferencia fundamental: aportar lípidos a la superficie cutánea no equivale a alimentar las células de la piel.

¿Hasta dónde nos interesa que penetren los cosméticos?

La piel está formada por distintos tipos de células, cada una con funciones y necesidades específicas. Entonces, ¿nos interesa que los principios activos penetren profundamente y lleguen hasta la sangre? No: la finalidad de un cosmético es cuidar, proteger o mejorar el aspecto de la piel, no transportar activos hasta la circulación sanguínea. Algunos ingredientes actúan principalmente en la superficie, otros penetran en el estrato córneo y determinados activos pueden alcanzar capas más profundas. Lo importante no es que un activo penetre lo máximo posible, sino que alcance el lugar donde debe ejercer su función.

Por ejemplo, una crema hidratante actúa principalmente sobre el estrato córneo. Sin embargo, en cosmética antiedad puede interesarnos actuar sobre la dermis, donde se encuentran los fibroblastos, el colágeno y las fibras elásticas, fundamentales para la firmeza y la elasticidad de la piel.

¿Y por qué no conseguimos siempre que los activos lleguen a la dermis? Porque la piel posee una barrera protectora que dificulta la entrada de muchas sustancias. Sin embargo, existen medicamentos, como los parches de nicotina, capaces de atravesarla y alcanzar la circulación sanguínea. ¿Por qué no utilizamos esas mismas tecnologías en los cosméticos? En realidad, algunas ya se investigan y utilizan en formulación cosmética (como los liposomas), pero su eficacia depende de cada ingrediente y no siempre permiten que el activo alcance la dermis en cantidad suficiente. Además, llegar a la dermis no garantiza el efecto buscado: el activo debe demostrar eficacia y seguridad. Conseguir que determinados principios activos actúen eficazmente sobre la dermis es uno de los objetivos de la investigación en cosmética antiedad.

¿Y qué diferencia hay con los medicamentos transdérmicos? Algunos, como los parches de nicotina, están diseñados específicamente para atravesar la piel y alcanzar la circulación sanguínea, desde donde actúan en el organismo. Por tanto, penetrar en la piel no es lo mismo que atravesarla hasta llegar a la sangre.

Idea fundamental: en cosmética lo importante no es hasta dónde conseguimos que penetre un principio activo, sino dónde necesitamos que actúe, en una concentración eficaz y segura.

¿Por qué se recomienda aplicar las cremas nutritivas por la noche? ¿Es realmente necesario?

Tradicionalmente se recomienda porque es cuando la piel se repara. Pero conviene distinguir dos procesos diferentes. Durante la noche pueden intensificarse determinados mecanismos de reparación celular, como la reparación del ADN en las células vivas de la epidermis. Y eso no es lo mismo que la reparación de la barrera cutánea.

Las llamadas cremas nutritivas aportan principalmente lípidos que ayudan a suavizar la piel, protegerla y mantener su función barrera, localizada principalmente en el estrato córneo, formado por corneocitos sin actividad celular y lípidos intercelulares. Esta barrera se mantiene y repara continuamente, tanto de día como de noche.

Conclusión: no está demostrado que las cremas nutritivas sean más eficaces por aplicarlas de noche. Sus beneficios pueden aprovecharse durante todo el día, porque actúan principalmente sobre la barrera cutánea y no dependen necesariamente de los procesos nocturnos de reparación celular.

Hidratar la piel: qué hacen humectantes, emolientes y oclusivos.

 Cómo hidrata una crema y cómo se hidrata la propia piel

¿Qué es la piel? Un órgano. Y como cualquier órgano, ¿qué necesita para mantenerse vivo y funcionar correctamente? Nutrientes y oxígeno. ¿Y de dónde proceden? Los nutrientes, de la alimentación; el oxígeno, fundamentalmente, de la respiración. Ambos llegan a la piel a través de la sangre.

Pero la piel tiene una particularidad que la diferencia de la mayoría de nuestros órganos internos: podemos actuar directamente sobre ella desde el exterior. Y ahí entra la cosmética. Mediante productos adecuadamente formulados podemos mejorar la hidratación, reforzar la función barrera, protegerla frente a determinadas agresiones externas y mejorar su aspecto y algunas de sus condiciones fisiológicas.

Por tanto, el buen funcionamiento de la piel depende fundamentalmente de los procesos fisiológicos internos del organismo, mientras que los cuidados cosméticos externos contribuyen a mantener y mejorar su estado y apariencia. Es como un coche: podemos tener un motor perfectamente cuidado y una carrocería deteriorada, o una carrocería impecable y un motor en mal estado. Una buena alimentación y un organismo saludable son fundamentales, pero no garantizan el mejor aspecto exterior; los cuidados cosméticos también importan para mantener la piel hidratada, protegida y en buenas condiciones.

¿Qué es una crema hidratante?

Es un producto formulado para ayudar a la piel a conservar su hidratación, principalmente mediante ingredientes que retienen el agua y reducen su pérdida. Para lograrlo suele combinar tres tipos de ingredientes:

1. Humectantes: captan y retienen agua

Son moléculas higroscópicas que captan y retienen agua, ayudando a mantener hidratado el estrato córneo.

•      En cosmética: glicerina, urea… Esta agua procede principalmente de las capas cutáneas más profundas y, según las condiciones ambientales, también puede captarse algo del entorno.

•      En la piel: lo hace principalmente el factor natural de hidratación (NMF), formado por aminoácidos libres, PCA, urea, lactatos y otras sustancias hidrosolubles presentes en los corneocitos.

2. Emolientes: suavizan y flexibilizan

Suavizan la piel, mejoran su flexibilidad y contribuyen a lubricar y proteger la superficie cutánea.

•      En cosmética: aceites, mantecas y otras sustancias grasas que mejoran la suavidad del estrato córneo, porque rellenan pequeñas irregularidades y espacios entre los corneocitos, alisando la superficie y mejorando su flexibilidad. Según su composición, también pueden contribuir al mantenimiento de la barrera: por ejemplo, el ácido linoleico participa en la formación de determinadas ceramidas, esenciales para la función barrera y para limitar la pérdida transepidérmica de agua (TEWL).

•      En la piel: intervienen dos grupos lipídicos distintos:

–      Lípidos intercelulares del estrato córneo (ceramidas, colesterol y ácidos grasos libres), producidos a partir de lípidos sintetizados y procesados por los queratinocitos: organizan la barrera cutánea.

–      Lípidos del sebo (triacilgliceroles y sus productos de hidrólisis, ésteres de cera, escualeno y ácidos grasos libres), secretados por las glándulas sebáceas: lubrican y suavizan la superficie.

3. Oclusivos: reducen la pérdida de agua

Reducen la pérdida transepidérmica de agua (TEWL) al dificultar su salida hacia el exterior.

•      En cosmética: determinadas ceras, grasas y otros ingredientes oclusivos forman una película hidrófoba superficial que limita la evaporación del agua.

•      En la piel: el sebo forma una película lipídica superficial con una contribución protectora y un efecto limitado sobre la TEWL. La principal protección fisiológica frente a la pérdida de agua es la barrera estructural de lípidos intercelulares del estrato córneo, junto con los corneocitos. Este mecanismo no es una oclusión superficial: es la propia función barrera de la epidermis.

En resumen: hidratar la piel no consiste simplemente en aportarle agua, sino también en favorecer su retención y evitar que se pierda en exceso (la TEWL merece su propio capítulo).